Los vínculos del Yo. Av Sören Lander

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The linked self in psychoanalysis. The pioneering work of Enrique Pichon-Rivière.

Edited by Roberto Losso, Lea S. De Setton, David E. Scharff.

New International Library of Group Analysis. KARNAC

Año de publicación 2017.

Este libro fue publicado durante la primavera del año 2017 y tiene su enfoque de atención en el teórico psicoanalítico Argentino Enrique Pichon-Rivière (1907-1977). Él no ha sido traducido antes al inglés y por eso ha sido más o menos invisible desde el horizonte anglosajón (y por consiguiente el horizonte escandinavo). Se puede ver su influencia en varios de los nombres grandes dentro de la tradición sudamericana de psicoanálisis. Horacio Etchegoyen, Virginia Ungar, Otto Kernberg entre otros han mencionado su gran importancia. Kernberg ubica su obra a nivel de Klein, Fairbairn y Winnicott por lo que se refiere a aportes a la contemporánea teoría psicoanalítica de relaciónes objetales. Es un acontecimiento muy interesante en el cual su obra, al fin, puede ser conocida en el mundo anglosajón.

Pichon-Rivière fue uno de los fundadores de APA (Asociación Psicoanalítica Argentina) a principios de los años 40. Durante largo tiempo era un psicoanalista ortodoxo para después gradualmente tener una inclinación kleiniana y al fin crear una “Escuela Argentina” de psicología social. Pero nunca dejó el psicoanálisis como método individual de tratamiento. Via traducciones al francés, italiano y portugués, y via refugiados de la dictadura militar argentina, el pensamiento pichoniano fue introducido en Sudeuropa y también en Gotemburgo, Suecia (en forma de Göteborgs Psykoterapi Institut (GPI), fundado con la ayuda de dos discípulos tempranos de Pichon – Angel y Dora Fiasché, psicoanalistas los dos).

El libro consiste de tres partes. La introducción da una descripción de Pichon-Rivière y su obra. Después siguen nueve textos del mismo Pichon-Rivière, textos que reflejan varios de los ingredientes centrales de su mundo de pensamiento. Aunque estos textos de Pichon fueron escritos durante el período de los años 40 hasta los primeros años de los 70 mantienen todavía gran valor como lectura y tienen una sorprendente frescura moderna visto desde una mirada de hoy.

Sin embargo, el libro requiere un espacio mucho más extenso que lo que permite esta reseña para poder dar una presentación más total. Por eso me he limitado a señalar unos importantes conceptos pichonianos – como “link” (la palabra inglesa de “vínculo”), ECRO/CROS, “work unit” y “emergent” – y a mencionar algo de Pichon-Rivière en relación al psicoanálisis argentino. No voy a tratar su revolucionando pensamiento grupal en forma de grupos operativos, ni su teoría de Enfermedad Única, pero la lectura de estas partes sin duda es algo muy recomendable.

Para empezar se debe decir algo breve sobre el concepto español de “vínculo” y cómo se lo traduce al inglés y al sueco. La palabra que los traductores ingleses han elegido es “link”, pero ellos constatan simultaneamente que pudieran haber elegido la palabra “bond”. En esta reseña (que originalmente fue escrito en sueco para los lectores suecos y escandinavos) he elegido la palabra “förbindelse” como la traducción más correcta al sueco de ”vinculo” (pero igual como en la traducción inglesa la palabra sueca no encubre el contenido más amplio de la palabra española).

El título del libro es “The linked self in Psychoanalysis” y en ella alude a la importancia con que Pichon-Rivière veía la relación mutua/intersujetiva (vínculo) entre terapeuta y paciente – que cada uno es sujeto para el otro – y en su prolongación a las relaciones que en un sentido más amplio vinculan al ser humano tanto a su contorno (perspectiva horizontal) como a su propia historia (perspectiva vertical). Además Pichon-Rivière señala que toda su teoría sobre salud y enfermedad psíquica está centrado en torno al estudio del vínculo (“the link”) como estructura en la cual la teoría objetal es parte del concepto “vínculo”.

Pichon-Rivière subraya que lo que debe ser analizado no sólo es el movimiento del sujeto hacia el objeto, sino también el movimiento del objeto hacia el sujeto, algo que funciona determinante en cuanto a la calidad del vínculo y la experiencia asimismo como uno interpreta la realidad y sus formas de mundo interno y dramático.

En el concepto “vínculo” está implicitamente incluída una red interior multipersonal por el hecho de que como ser humano uno empieza su vida dentro de un grupo. Por eso la subjetividad tiene un carácter social, es algo que se construye vía la red vincular. Analogicamente al pensamiento de Freud en “Psicología de Masas y Análisis del Yo” Pichon-Rivière sostiene que ”el otro” siempre se halla al horisonte de cada experiencia humana. Usa la noción de “grupo interior” para esclarecer el pensamiento de psicología social que está intuído ya en Freud – aunque él nunca lo mencionaba de modo sistemático. Para Pichon-Rivière la noción de “grupo interior” tiene el sentido de ser relaciones internalizadas pasando desde el mundo exterior al mundo interior y en interacción permanente tanto en el mundo interior como con el mundo exterior.

A partir de un largo proceso de identificación – en el cual se puede vislumbrar rasgos de las estructuras vinculares dentro de las cuales vivimos como seres humanos – cada persona construye su propio esquema referencial, lo cual funciona estabilizante por dar acceso a cierto modo de percibir y relacionar al mundo y a la realidad (un tipo de “mapa mental”). Este “aparato para pensar la realidad” posibilita a percibir, diferenciar, sentir, organizar, pensar y operar en la realidad. Si no tuviera tal capacidad el ser humano terminaría en un estado indiferenciado por falta de límites, falta de perspectiva y en un caos. La tendencia de cambio permanente del mundo moderno crea, sin embargo, necesariamente modificaciones del esquema referencial (o ”aparato de pensar”) desde donde percibimos la realidad.

A partir de esta perspectiva Pichon-Rivière percibe la permanente interacción dialéctica del individuo con el mundo como única posibilidad de construir una “lectura” adecuada de su realidad. Esta manera de pensar hace que formule el instrumento conceptual de ECRO/CROS (o Esquema Conceptual Referencial y Operativo/Conceptual Referential and Operative Scheme), que puede ser visto como un flexible ”aparato para pensar la realidad”. En este esquema subraya tanto los elementos conceptuales como el ”viaje de vida” de uno mismo – también las experiencias personales crean el ECRO/CROS de uno mismo y a la manera de percibir el mundo.

El aspecto ”referencial” de un ECRO/CROS alude al campo de la realidad que uno piensa o quiere influir. El hecho de que el esquema refiera a un sector determinado de la realidad es algo fundamental ya que ningun esquema conceptual tiene la capacidad de incluir la realidad en su totalidad. El criterio “operacional” (o el criterio de acción) representa lo que otros esquemas referenciales suelen denominar criterio de verdad, es decir “qué?” de lo pensado – lo conceptual – refleja la realidad. Para el analista o terapeuta tendrá las siguientes consecuencias:

When we approach a patient, we work with a frame of reference whereby we try to understand what is happening to him. This framework must be dynamic. For example, when we see a patient, we develop an image of him. When we see him the next day, we try to understand the material he provides on the basis of this image. Nonetheless, if there is something in the new emergent that leads us to see this image differently, we are forced to modify it. Doing so requires scientific honesty or courage, to demolish our internal structure and face a new one. Changing our frame of reference provokes anxiety because the loss of certain reference points leaves therapists without tools to operate and facilitates the emergence of depressive and paranoid anxieties in them and in their patients (“The Linked Self in Psychoanalysis”, página 91).

Cuando nos acercamos a un paciente lo hacemos con un esquema referencial mediante el cual tratamos de entender qué es lo que le sucede, pero ese esquema debe ser dinámico. Por ejemplo, si hemos visto un paciente el día anterior tenemos un esquema de dicho paciente, y en la medida en que lo enfrentamos de nuevo al día siguiente tratamos de comprender el material que nos proporciona en función de ese esquema. Pero si lo que surge en el nuevo emergente nos lleva a pensar algo nuevo acerca de nuestro esquema estamos obligados a rectificarlo, en caso de que sea necesario. Esto plantea la idea de la honestidad científica o del coraje científico del terapeuta, la necesidad de romper una estructura interna y de enfrentarse con una nueva. La ruptura del esquema provoca ansiedad porque la pérdida de ciertos puntos referenciales desinstrumenta al terapeuta en su operatividad y facilita la aparición de ansiedades depresivas y paranoides, tanto en el terapeuta como en el paciente (E. Pichon-Rivière: “Teoría del vínculo”, página 99-100).

El hecho de que el esquema siempre refiera a una situación concreta junto a su uso como guía de acción en el sector definido del mundo donde operamos también determina que uno siempre debe comprobarlo en su relación a la realidad – algo que a su vez facilita una actitud de autocrítica. Por ejemplo es importante no sólo que una interpretación sea verdad, pero también si es practicamente adecuada.

Es el transformante o dialéctico interjuego mutuo que decide la verificación respectivamente la falsificación del esquema referencial que forma el ECRO/CROS de un ser humano. “Descubrimientos” se posibilitan por la adecuacidad del esquema conceptual (“el mapa”) del investigador enrelación a características del fenómeno investigado (”el terreno”). Por eso un ECRO/CROS debe ser flexible y posible a cambiar – no porque fuera bueno o malo en sí, sino porque es necesario enriquecerlo con nuevos conocimientos. De esta manera funciona como un sistema abierto y modificable. Cada experiencia anterior se incluye en el esquema y forma parte de la perspectiva que influye la interpretación de experiencias posteriores – pero también al revés de tal manera que experiencias y conocimientos posteriores cambian la interpretación de experiencias y conocimientos anteriores.

En lo siguiente enfocaré en el, según mi opinion, más interesante concepto pichoniano, es decir “emergente”. Este concepto es a la vez un ejemplo muy claro mostrando la manera de pensar dialecticamente por parte de Pichon-Rivière y una manera diferente de conceptualizar un aspecto importante del proceso terapéutico.

Lo que hace un analista, como parte de una situación de espiral dialéctica (ver abajo), es devolver - vía una interpretación - al paciente lo que ha observado.

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Este proceso de averiguar, siguiendo un camino desde la superficie hacia lo más profundo, está ilustrado en forma de un cono invertido en el cual la espiral dibuja el movimiento dialéctico, esclarecedor e investigador que va desde lo explícito (los vínculos manifiestos o exteriores) - arriba en la figura - hasta lo implícito (los vínculos latentes o interiores) - abajo en la figura - y con el fin de explicitar este ultimo.

Lo que es ímplicito en la comunicación debe ser explicitado por el analista y asimilado por el paciente en un movimiento de espiral en contínuo desarrollo.

Pichon-Rivière resume este proceso en algo que denomina “unidad de trabajo” (“work unit”). Esta unidad de trabajo consiste de tres aspectos:

1) “Existente” que está presente; que está desde el principio del proceso;

2) “Interpretación” que molesta lo existente;

3) “Emergente” como algo nuevo en relación a lo existente y como consecuencia de la interpretación.

El emergente contiene diferentes aspectos que señala tanto algo observable como significa un corte o ruptura vis a vis lo anterior. Algo irrumpe esclareciendo o intuyendo la presencia de algo nuevo. Es importante aquí tratar de ver la conexión entre lo anterior y lo nuevo. Uno podría decir que el emergente “resume” lo latente, lo cual vía este proceso emerge al nivel de lo manifiesto. Como acontecimiento manifesto este “hecho” observable (el emergente) posibilita un saber sobre algo subyacente en forma de “acontecimientos escondidos”. Así el emergente constituye un tipo de “respuesta” a la interpretación.

El analista debe ser algo parecido a un “co-pensador” en este proceso de averiguar; acompañando al paciente en el camino y tratando de entender la perspectiva de este y, si es necesario (si el proceso se frena en un círculo estereotipado) intervenir y señalar los obstáculos en el proceso de descubrir.

En el mundo de pensamiento pichoniano se ven porciones notables de algo que uno pudiera llamar lo típico del psicoanálisis sudamericano. También puede uno preguntarse si el pensamiento pichoniano forma parte del movimiento psicoanalítico Argentino que tuvo un “boom” tan grande desde los principios de los años 40 y 50 – o si en la realidad se trata de un pensamiento que busca diferenciarse y poner un límite justamente hacia aquel movimiento. Un argumento para este último pudieran ser las tendencias claras por parte de Pichon-Rivière de cambiar su perspectiva teórica simultaneamente a un distanciamiento de la “lengua” psicoanalítica utilizando conceptos como “vínculo”, “estereotipia”, “espiral dialéctica”, “grupo interior” etc etc – nuevos conceptos que pudieran señalar que Pichon-Rivière estaba en camino de crear un nuevo campo científico.

La perspectiva de investigación (en su sentido común) es bastante ausente en el aporte pichoniano – si uno no vuelve la mirada a sus textos de los años 40 cuando era un psicoanalista más ortodoxo. Sin duda escribe bastante, pero en su forma de expresarse no están ausentes las complicaciones. El psicoanalista José Bleger (uno de los discípulos de Pichon y uno de los grandes nombres del psicoanálisis argentino) sostenía que el pensamiento vivo y dinámico de Pichon-Rivière funcionaba mejor en dialogos verbales con otros comparado con la más estructurada forma de un texto escrito. Sus clases parecían más grupos de trabajo. La audiencia participaba activamente en ”una atmósfera de creación intelectual y científico” mientras los temas tratados eran objeto de revisiones y cambios. Uno de veras debía hablar más de la praxis de Pichon que de sus teorías. Tenía (según testigos) gran capacidad de captar diferentes situaciones e intervenir en ellas para después construir teorías a partir de las interacciones.

Pichon-Rivière es paralelamente activo dentro de varias áreas: psiquiatría, psicoanálisis, arte, periodismo. En cierto sentido pertenece al grupo de intelectuales vanguardistas en Argentina desde principios del siglo pasado y adelante – con nombres como Jose Luis Borges, Roberto Arlt, Julio Cortázar etc. Algo de esto se ve reflejado en la mezcla heterogénea de personas que en 1977 le festejaron a Pichon en sus cumpleaños de 70 en un gran teatro de Buenos Aires justamente unas semanas antes de fallecer. Allí estaban presentes psiquiatras, psicoanalistas, psicodramaturgos, psicólogos, periodistas de deporte, historiadores, antropólogos, actores, dramaturgos, artistas, poetas de tango y músicos.

A veces uno puede tener la impresión que ahora - al fin - el mundo haya llegado al nivel de Pichon-Rivière en su pensamiento multidisciplinario; este pensamiento que puede ser descrito como una tendencia a dejar aparecer aspectos contradictorios tanto en la teoría como en la práctica, algo que parece haber despertado cierta molestia y desconcierto entre sus colegas psicoanalistas.

Esta reseña fue publicada en sueco en la revista sueca “Divan” Nr 1-2/2018 (página 135-138) y pensado para lectores suecos. Ahora traducido al español por Sören Lander en colaboración con Inés del Carmen Lander.

Otra reseña fue escrita por mi, también en cuanto a la traducción en colaboración con Inés del Carmen Lander, para la II Asamblea Internacional sobre investigación en torno a la Concepción Operativa de Grupo, Madrid 26-28 de Abril de 2018. La reseña fue dirigida a los lectores de habla español que ya tienen muchos conocimientos de la teoría pichoniana, pero sin información sobre el contenido de este primer libro en inglés con textos de Pichon-Rivière. Sigue abajo la mencionada reseña.

The linked self in psychoanalysis. The pioneering work of Enrique Pichon-Rivière.

Edited by Roberto Losso, Lea S. De Setton, David E. Scharff.

New International Library of Group Analysis. KARNAC

Año de publicación 2017.

El título español de este libro sería algo como: ”El yo vinculado en psicoanálisis. La obra pionera de Enrique Pichon-Rivière”.

El libro tiene 3 partes. La primera parte nos da una biografía breve de Pichon-Riviére, su vida y obra. La segunda parte contiene 9 textos de Pichon-Rivière traducidos al inglés. Son textos que demuestran los intereses multifaceticos de Pichon incluyendo psiquiatría clásica, psiquiatría dinámica, psicoanálisis, psicoterapia de grupo, terapia familiar y de pareja, psicología social y psicoanalisis aplicado. Se trata de los siguientes textos:

1. Una nueva problemática para la psiquiatría.

2. Neurosis y psicosis: Una teoría de la enfermedad.

3. Algunas observaciones sobre la transferencia en los pacientes psicóticos.

4. Técnica de los grupos operativos (en colaboración con los Drs José Bleger, David Liberman y Edgardo Rolla).

5. Grupos familiares. Un enfoque operativo.

6. Tratamiento de grupos familiares. Psicoterapia colectiva.

7. Los 6 últimos capítulos del libro ”Teoría del vínculo”:

- Vínculo y unidad dialéctica de interacción;

- Vínculo y dialéctica del aprendizaje;

- Vínculo e interpretación;

- Esquema conceptual, referencial y operativo (ECRO);

- Vínculo y teoría de los tres D (depositante, depositario y depositado);

- Vínculo y terapia psicoanalítica.

8. Lo siniestro en la vida y en la obra del Conde de Lautréamont.

9. Algunos ensayos sobre la vida cotidiana (de fútbol) del libro ”Psicología de la vida cotidiana” escrito por Enrique Pichon-Rivière y Ana Quiroga.

Esta prueba de textos subraya el carácter de Pichon-Rivière como pensador original y muy adelantado a sus contemporáneos.

Es una buena traducción de los textos elegidos. Pichon-Rivière nunca ha sido traducido al inglés antes y es un hecho interesante en sí. El libro no da ninguna respuesta a este hecho que probablemente explica por qué él es más o menos desconocido en el mundo anglosajón (a lo cual pertenece también la Escandinavia; el horisonte anglosajón generalmente forma nuestro límite por lo que se refiere a la importación de nuevas teorías e ideas).

Sus ideas han sido transmitidos al mundo anglosajón sobre todo via sus discípulos y colegas. Yo por ejemplo escuché su nombre por primera vez como estudiante de psicología en la Universidad de Gotemburgo a mediados de los años 80. Fue uno de los fundadores de GPI (Göteborgs psykoterapiinstitut), Mats Mogren, quien introdujo parte de sus ideas en sus conferencias de psicología clínica. Él a su vez había recibido estas ideas de uno de los discípulos de Pichon-Rivière – Angel Fiasché, quien junto a su esposa Dora Fiasché y otros latinoamericanos (Hernán Kesselman, Tato Pavlovsky, Fernando Taragano etc), apoyaron a la fundación de GPI en Gotemburgo en los años 70. Se puede decir que la filosofia psicosocial de Pichon-Rivière ha sobrevivido durante todos estos años en Suecia gracias al trabajo práctico y teórico de GPI

Pero volvamos al libro! En la tercera parte del libro hablan personas quienes han tenido contacto personal con Pichon-Rivière y/o con conocimientos profundos de su obra: Roberto Losso, Rosa Jaitín, René Kaës, Ana Quiroga, Alberto Eiguer, Vicente Zito Lema, David Scharff. Más o menos complementa la biografía breve de la introducción mientras también comenta y actualiza hasta la situación de hoy.

Al final del libro hay un diccionario de los términos y conceptos más importantes de Pichon-Rivière.

Para finalizar voy a decir algo breve sobre algunos textos más en inglés que tocan el tema de Pichon-Rivière.

En 1989 fue publicado un artículo, ”Group Analysis and Pichon-Rivière’s Grupos Operativos” en la revista grupoanalítica Group Analysis. The International Journal of Group-Analytic Psychotherapy. Fue escrito por dos argentinos – Bella Rippa y Ben Rippa – y tenía la intención de esclarecer unos malentendidos que habían aparecido durante unos anteriores congresos del movimiento grupoanalítico. El artículo es interesante y describe de una manera sencilla partes importantes del pensamiento sobre grupos operativos.

En 2003 los grupoanalistas mexicanos, Juan Tubert-Oklander y Reyna Hernández de Tubert, publicaron un libro en inglés - ”Operative Groups. The Latinamerican Approach to Group Analysis”. El grupo operativo pichoniano está descrito en el libro como el variante latinoamericano de grupoanálisis. Sobre todo la primera parte del libro es interesante ya que en ella dan una buena presentación del pensamiento pichoniano. En 2005 escribí una reseña del libro bajo el título sueco “En lång sydamerikansk resa i tid och rum … till den anglosaxiska (och europeiska) världen. Introduktion av en ‘ny’ psykoanalytiskt orienterad grupptradition samt recension av en efterlängtad bok” (Un largo viaje sudamericano en el tiempo y el espacio … al mundo anglosajón y europeo. Introducción de una ‘nueva’ tradición grupal de orientación psicoanalítica mas una reseña de un libro ansiado) para la revista de terapia escandinava Matrix. Según mis conocimientos es la primera vez que alguien escribe de Pichon-Rivière en sueco (yo tomo la oportunidad de introducir a Pichon a la vez que hago la reseña del libro). Y en 2017 escribí otro texto para la misma revista de Matrix con el título “Tolkning, emergent och en liten dos argentinsk tango” (Interpretación, emergente y una pequeña dosis de tango argentino). Se puede leerlo en italiano y español en la revista Area3.

Y para terminar – una reseña mía del libro recién publicado “The linked self … “ va a ser publicado en la revista sueca de terapia Divan en el mes de Junio de este año. A ver si despierta más interés.

Sören Lander

Psicólogo certificado

Psicoterapeuta grupal certificado

Miembro de Group Analytic Society

Miembro de GAI (Gruppanalytiska Institutet, Stockholm; Instituto de Análisis Grupal de Estocolmo, Suecia)

Miembro de la Organización Sueca de Psicoterapia Grupal y Desarrollo Grupal (Svenska Föreningen för Gruppsykoterapi och Grupputveckling, SFGG).

Traductor

Tanguero por pasión